
Era 1945, específicamente 17 de noviembre. Por esos años muy difíciles el cual fuera el último año de la guerra, fue testigo de la liberación rusa del campo de concentración de Auschwitz, un evento con el que comenzaron a desvelarse los horrores del Holocausto.
Dentro del vientre de mi abuela Sara en esos meses llenos de horror en el mundo estaba creciendo silenciosamente la mujer mas maravillosa y sabia que pudiera jamas haber formado parte de este mundo, mi mamá.
Durante aquel año los aliados occidentales competían con las tropas rusas por ser los primeros en entrar en Berlín. Los rusos ganaron la carrera el 21 de abril, fecha en que tomaron la capital alemana. El 30 de ese mismo mes, Hitler se suicidó, tan sólo dos días después de que Mussolini fuera capturado y fusilado en Italia.
Alemania presentó su rendición incondicional el 7 de mayo de 1945, terminando así la segunda Guerra Mundial en el viejo continente. A partir de entonces, el 8 de mayo pasó a celebrarse como el día de la Victoria en Europa. Sin embargo, el fin oficial de la Segunda Guerra Mundial no llegó hasta el 2 de septiembre de 1945; antes tendrían que suceder las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki y la consecuente rendición de Japón, el 14 de agosto.
Meses muy dificiles y duros para una mujer en estado de alumbramiento, pero la bondad de mi abuela, su entrega y amor a su familia fueron de donde precisamente sacó fuerzas para continuar con el cuarto de sus siete embarazos.
Finalmente el 17 de noviembre de aquel año difícil, lleno de revolución, muerte y sufrimiento llego al mundo mi amada madre Edith, la cual trae en su nombre de origen anglosajón la definición de: "Aquella que lucha por la riqueza o propiedad", pienso que realmente luchó por la riqueza y propiedad de su propia familia, no logró conseguir riqueza material, pero dejo una riqueza que supera todo lo económico, lo material, la formación a nosotros sus siete hijos.
Fue criada en dentro de una familia de clase media, mi abuela, una mujer alta, delgada, de tes pálida de rasgos italianos y unos hermosos ojos verde tan profundos como una laguna rodeada de arboles, muy cariñosa como toda buena y abnegada madre, mi abuelo un señor alto de orejas y nariz pronunciada, ojos castaños y cabello claro de carácter algo mas que fuerte y en varias oportunidades algo agresivo y difícil de llevar.
Personalmente no tuve la gracia de ver con vida ni a mi abuela Sara ni a mi abuelo Juan, aunque siempre estuvo en mi el deseo de poder conocerlos, simplemente tuve que conformarme con escuchar hablar de ellos y verlos en fotos.
Lo escrito mas arriba es apenas un estracto de uno de los cuantos "libros" que he escrito, este inspirado en mi mamá,que nacio tiempo despúes de su muerte. Coloco entre comillas la palabra "libros", porque son mis tesoros sin edición, sin tapas aún, sino simplemente plasmada en cuaderno.
ResponderEliminarNo muchas personas no saben que tengo estos tesoros junto conmigo, ni papá, muchos menos mis hermanos y menos aún amigos, nisiquiera mi padre Espiritual, hasta hoy era un secreto entre Dios, mi madre y yo.
ResponderEliminarAhora lo comparto con ustedes.
amiga mia!!!! este relato es encantador, soñado!!!, porfabor quisiera seguir leyendo, te aseguro que crei que era un reato historico, la manera en que relacionaste todo, me encanto, sencilamente fascinante!!!!!
ResponderEliminarpor fabor, que dios te ayude y te de una oportunidad para publicarlos!
Muchas gracias amiga, me alegra mucho que te haya gustado, aun me falta mucho, no se si se de para publicarlo algún dia, por ahora solo me conformo con compartirlo con mis amigos que sigan mi blog.
ResponderEliminarAndre, Agregue un poco mas del "libro" ^^
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